Víctima 15 comienza con una escena que parece cotidiana… pero no lo es. Aquí empieza el hechizo.
Era un buitre negro, como el corazón de la mujer que se acercaba sonriente, encantadora, servicial, preocupada, con su mirada firme y brillante. Santiago estaba al alcance de su madriguera, vulnerable, absorto en sus propios pensamientos...
Tiempo después, Santiago recordaría aquel momento: Zara Astrid, fiel a sus instintos, se lanzó contra el orgullo herido...
En la mesa VIP de aquel concurrido restaurante, Santiago, sus amigos y su familia, celebraban el estar juntos...
De pronto, una voz suave, acariciante y tierna, que todavía martilla su cerebro, susurró: —Don Santiago, ¿puedo ayudarle en algo?...
—Kola, por favor. —Dijo, agradecido.
Santiago había quedado hechizado. No sospechaba que aquello era el comienzo de su peor pesadilla...