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Política · 2026

Gloria eterna al Gran Timonel — 50 años de la muerte de Mao Tse-tung

© Fernando Vergara B

Mao Tse-tung arenga a las masas desde la Puerta de Tiananmén
Mao Tse-tung arenga a las masas desde la Puerta de Tiananmén.

Cincuenta años después de la partida de Mao Tse-tung, su nombre sigue siendo bandera y disputa. No hablamos de un recuerdo congelado en los libros, sino de una experiencia que se levanta cada vez que los pueblos se rebelan contra la opresión. La creación del Partido, el Soviet de Kiangsi, la Larga Marcha y Yenan no son solo capítulos de la historia china: son enseñanzas universales de organización, resistencia y confianza en las masas.

En Lorica, aquel 9 de septiembre de 1976, yo hablaba de Nueva Democracia sin saber que el gran líder había muerto. Hoy, al conmemorar medio siglo de ese acontecimiento, entiendo que la Larga Marcha no terminó en Yenan ni en 1949. Continúa en cada lucha popular, en cada campesino que defiende su tierra, en cada obrero que se organiza, en cada joven que se atreve a soñar con un mundo distinto.

1. El mundo: de la Comuna a Octubre

El poder de la clase obrera no se organizó en Estado por primera vez en 1917. Ya tuvo su ensayo trágico y glorioso: la Comuna de París, del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871. Fueron 72 días en que los obreros de París tomaron la ciudad, eligieron consejeros revocables y destruyeron los símbolos del viejo régimen. Fue aplastada por el gobierno de Versalles con el asesinato de más de 20.000 comuneros en una semana. Marx la analizó en La Guerra Civil en Francia como la primera forma histórica de la dictadura del proletariado y como prueba de que, sin un partido revolucionario vanguardia y sin fuerza armada propia, la burguesía termina por aplastar el poder popular.

Barricada de la Comuna de París, 1871
La Comuna de París, 1871.

46 años después, Lenin demuestra en Rusia que la clase obrera puede conquistar y sostener el poder. En 1919 funda la III Internacional (la Komintern) sobre una tesis fundamental: la revolución proletaria mundial exige la alianza indestructible entre el movimiento obrero de los países imperialistas y las luchas de liberación nacional de los pueblos coloniales y oprimidos. La consigna marxista se amplía: «¡Proletarios de todos los países y pueblos oprimidos del mundo, uníos!». Esa noticia llega a Pekín en 1919 a través de los primeros folletos que circulaban en la biblioteca de la Universidad de Pekín.

2. China por dentro

En 1919, China cuenta con más de 400 millones de habitantes y vive sometida como semicolonia. Desde las Guerras del Opio de 1840, las potencias imperialistas —Inglaterra y Francia, a las que se sumarían después Japón y Alemania— imponen tratados desiguales y dominan los puertos. No hay un gobierno central efectivo: el país está fragmentado por los tuchun (los señores de la guerra), caudillos militares al servicio de intereses extranjeros que imponen sus propios impuestos y monedas. En el campo, la clase terrateniente feudal extrae del campesinado del 50 % al 70 % de la cosecha como renta. En Shanghái, más de dos millones de obreros laboran en fábricas bajo condiciones deplorables de sobreexplotación.

El 4 de mayo de 1919, más de 3.000 estudiantes se movilizan en Pekín para protestar contra el Tratado de Versalles, que transfería las concesiones alemanas en Shantung directamente a Japón. De esa convulsión nacen los primeros grupos de estudio marxista en el país.

3. Sun Yat-sen y la burguesía nacional

Sun Yat-sen (1866-1925), médico y dirigente del movimiento republicano, formuló la doctrina de los Tres Principios del Pueblo: nacionalismo, democracia y bienestar del pueblo.

En las categorías del análisis de clase, Sun Yat-sen representaba a la burguesía nacional y a la pequeña burguesía patriótica. No era un comprador1Burguesía compradora: Fracción de la burguesía dependiente, que actúa como intermediaria del capital imperialista, vinculando su acumulación a intereses extranjeros en detrimento del desarrollo nacional autónomo. Se distingue de la burguesía nacional por su carácter parasitario y su oposición a procesos de industrialización independiente, cumpliendo así un rol estructural en la perpetuación del subdesarrollo (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo). ligado al imperialismo, sino un demócrata radical intransigente contra la dominación extranjera. Sin embargo, su posición de clase lo hacía vacilante frente a la cuestión social crucial: aunque planteaba «la tierra para el cultivador», dudaba a la hora de expropiar de raíz a la clase terrateniente feudal. Mao Tse-tung valoró siempre su firmeza antiimperialista, al tiempo que señaló los límites de su programa de clase.

A su muerte en 1925, el control de su partido, el Kuomintang (KMT), fue asumido por Chiang Kai-shek, representante directo de la alianza entre la gran burguesía compradora de Shanghái y la clase terrateniente feudal, entregadas al servicio de las potencias imperialistas.

4. El bote de Chiahsing

En julio de 1921, en Shanghái, se celebra el I Congreso Fundacional del Partido Comunista de China. Asisten 13 delegados en representación de apenas 53 militantes de todo el país, entre ellos Tung Pi-wu, Chang Kuo-tao y el joven delegado de Hunan, Mao Tse-tung.

Ante la persecución de la policía de la concesión francesa, los delegados trasladan la sesión a un bote de recreo en el lago Chiahsing, a 90 kilómetros de Shanghái. Allí, bajo un toldo de lona, con vigía en proa y el rumor de los remos, y a resguardo de las miradas, aprueban el primer programa del Partido: la lucha por el derrocamiento de la burguesía, la instauración del poder obrero y campesino, y la adhesión a la Internacional Comunista. Eligen a Chen Tu-hsiu como secretario general.

El Partido Comunista no nace entre grandes proclamas públicas, sino en la clandestinidad y la rigurosa organización conspirativa: con miedo, calor y un bote que se mece.

El lago Chiahsing, 1921
El lago Chiahsing, donde nació el Partido en julio de 1921.

5. La masacre de 1927 y el nacimiento del Ejército Rojo

Entre 1924 y 1927, el Partido Comunista mantiene un Frente Único con el Kuomintang para combatir a los señores de la guerra y al imperialismo. Sin embargo, la dirección de Chen Tu-hsiu comete un error oportunista de derecha al negarse a armar a los obreros y campesinos por temor a romper la alianza con la burguesía.

El 12 de abril de 1927, Chiang Kai-shek ejecuta un golpe sangriento en Shanghái. Financiado por los banqueros y apoyado por las potencias imperialistas y las bandas del crimen organizado, desata una masacre que deja miles de cuadros obreros y comunistas asesinados. La represión se extiende por todo el país, poniendo fin trágico al Frente Único.

Comprendiendo que «el poder nace del fusil», Mao Tse-tung redacta su célebre Informe sobre el movimiento campesino en Hunan. El 1 de agosto de 1927, con el Levantamiento de Nanchang, nace oficialmente el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos. En septiembre, tras dirigir la Sublevación de la Cosecha de Otoño, Mao se repliega con los supervivientes hacia las montañas de Chingkang, estableciendo la primera base de apoyo armada.

6. El Soviet de Kiangsi: el Poder Rojo en construcción

Kiangsi no era una simple guerrilla itinerante: era la construcción efectiva del Poder Rojo, un doble poder territorial frente al Estado burgués-terrateniente del Kuomintang.

El 7 de noviembre de 1931, en Juichin (provincia de Kiangsi), se proclama la República Soviética de China.

Territorio y población: Para 1933, la base central abarcaba unos 50.000 km² entre Kiangsi y Fukien, con más de tres millones de habitantes. Contaba con su propia banca estatal, emitía papel moneda con la efigie de Lenin, organizó un sistema postal y levantó talleres e industrias de guerra.

Estructura política y social: Se constituyó un Gobierno Central Soviético presidido por Mao Tse-tung, con Chou En-lai en la responsabilidad militar y Chu Teh como comandante del Ejército Rojo. Por primera vez en la historia de China se aplicaron medidas revolucionarias de fondo:

Incapaz de tolerar la existencia de esta zona liberada, Chiang Kai-shek lanzó entre 1930 y 1934 cinco campañas o «campañas de cerco y aniquilamiento». Las cuatro primeras fueron derrotadas por la estrategia de guerra de guerrillas conducida por Mao. Sin embargo, en la quinta campaña, la dirección dogmática de Wang Ming (los «28 bolcheviques») y la asesoría del delegado de la Komintern, Otto Braun, impusieron una táctica errónea de guerra de posiciones frente a un enemigo militarmente superior.

Sitiado y en riesgo de aniquilación, el Soviet Central debió desmontar sus instituciones y evacuar el territorio. La partida no fue una simple retirada militar, sino el traslado estratégico de un Estado en armas y de sus masas revolucionarias. Así dio comienzo la Larga Marcha.

7. La Larga Marcha: del Soviet de Kiangsi a Yenan

El 16 de octubre de 1934, cerca de 86.000 combatientes, cuadros y trabajadores rompen el cerco en medio de la noche. Se inicia una travesía humana y militar sin precedentes.

En enero de 1935 se celebra la histórica Conferencia de Tsunyi. En ella, la dirección del Partido realiza un balance crítico del dogmatismo que condujo a la pérdida del Soviet de Kiangsi. Se desplaza a la facción de Wang Ming y se reestructura el mando militar, incorporando a Mao Tse-tung al núcleo de la dirección política y estratégica. Fue el momento decisivo en que el Partido Comunista de China asumió la aplicación autónoma y creadora del marxismo-leninismo a la realidad concreta de su país.

La marcha prosiguió a través de condiciones extremas. Cruzaron dieciocho cordilleras nevadas; en la Montaña del Dragón de Jade, a más de 4.500 metros y sin ropa de abrigo, una escuadra se durmió en la nieve y no despertó. Lo contó a Edgar Snow en Pao An, en 1936, un cocinero de 17 años. En el río Tatu, el puente de Luting colgaba de trece cadenas de hierro —nueve con tablones, cuatro al desnudo— sobre un abismo de 80 metros, bajo el fuego de las ametralladoras: veintidós voluntarios lo cruzaron colgados, cadena por cadena; entre ellos, un herrero de 19 años que luego lo narraría a Snow. En los pantanos de Sikang, la hierba parecía piso firme y era agua negra hasta la cintura; se hundían mulas cargadas con los archivos y los hombres comieron cinturones hervidos.

El Ejército Rojo cruzando la nieve
La Larga Marcha: 18 cordilleras nevadas.

El 21 de octubre de 1935, los sobrevivientes de la columna central —reducidos a unos 7.000 hombres y mujeres exhaustos pero ideológicamente forjados— llegan al norte de Shensi con la ropa en jirones y la imprenta a salvo. Allí, con centro en Yenan, se establece la nueva Base Autónoma. El Partido y el Ejército se reorganizan viviendo en cuevas excavadas a mano en el loess amarillo, esa tierra amarillenta, polvorienta y blanda que forma las mesetas del norte de China, fácil de cavar y fresca en verano y cálida en invierno. Desde esas cuevas-vivienda dirigirán primero la Guerra de Resistencia contra la invasión japonesa y luego la Guerra Popular de Liberación que culminaría con la victoria de 1949.

De los 53 militantes iniciales de 1921 a las masas combatientes de 1945: el camino trazado desde el bote de Chiahsing pasando por Juichin, Tsunyi y Yenan constituye la fragua histórica del Partido Comunista de China.

8. De Yenan a Tiananmén

Desde Yenan, el Partido dirigió la Guerra de Resistencia contra la agresión imperialista japonesa (1937-1945) y, después, la Guerra Popular de Liberación. El 1 de octubre de 1949, desde la Puerta de Tiananmén, Mao Tse-tung proclamó la República Popular China: «El pueblo chino se ha puesto en pie». Lo que nació como un bote clandestino en Chiahsing, se forjó en el Soviet de Kiangsi y se templó en la Larga Marcha, gobernaba ahora el país más poblado de la Tierra.

Al frente del nuevo Estado, Mao impulsó la reforma agraria que repartió la tierra que Sun Yat-sen predicó y no hizo, la industrialización, la alfabetización de un pueblo entero, el rechazo al bloqueo imperialista y el regreso de China a su lugar en el mundo.

El 9 de septiembre de 1976, el Gran Timonel partió.

Cierre: el homenaje

El joven que en Lorica hablaba de Nueva Democracia sin saber que el gran líder había muerto escribe hoy estas líneas, a medio siglo del adiós. La revolución no es un camino recto ni cómodo, sino una marcha larga, con derrotas y victorias, con sacrificios y conquistas; esa marcha sigue abierta, y la emancipación de los pueblos sigue siendo la tarea pendiente de nuestro tiempo. Gloria eterna al Gran Timonel. La lucha sigue.

1 Burguesía compradora: Fracción de la burguesía dependiente, que actúa como intermediaria del capital imperialista, vinculando su acumulación a intereses extranjeros en detrimento del desarrollo nacional autónomo. Se distingue de la burguesía nacional por su carácter parasitario y su oposición a procesos de industrialización independiente, cumpliendo así un rol estructural en la perpetuación del subdesarrollo (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo).


Fuentes: Marx, La Guerra Civil en Francia (1871); Lenin, Tesis sobre la cuestión nacional y colonial (1920); Mao Tse-tung, Informe sobre el movimiento campesino en Hunan (1927), La lucha en las montañas de Chingkang (1928), Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (1936); Edgar Snow, Estrella Roja sobre China (1937); Obras Escogidas de Mao Tse-tung, Tomo I, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976.

Testimonio de un maoísta — 50 años 1976-2026 — Bogotá — Para tuercasmentales.com

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